Reto 11 – Literup-ELDE

11. Inventa un cuento con dos objetos a los que dotas de vida.

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LA AMISTAD LO ES TODO

La vida aquí es muy aburrida, lo sé desde la primera vez que entré, hace ya diez años. La semana pasada volví, por lo que he oído “a pasar una buena temporada”. Hay que ver cómo se ponen, solo le di un mordisco de nada a aquel hombre que me miraba mal.

Cuando coloqué en mi habitación las pocas cosas que me dejan meter, me alegré mucho al encontrar en el neceser a dos de mis tres mejores amigos —gracias mamá—: Peine y Pinzas. Aunque me apenó ver aquel cepillo de dientes tan nuevecito, con sus cerdas brillantes; echaré de menos a Cepi.

Pensé que con ellos el paso de los días y las noches se me haría más ameno, pero no sé qué ocurre. Tal vez estén enfadados por algo que he hecho sin querer, porque no me han dicho ni una palabra desde que los coloqué en el baño. Así que veo pasar el tiempo desganada y adormilada, ni siquiera me molesto en intentar engañar a las enfermeras para que piensen que me he tomado la medicación y luego tirarla; me trago todas las pastillas que me traen.

********************

—¡Eh, Peine! ¿Me oyes?

—Como para no, ¿quieres hablar más bajo?

—Perdona, es que estoy muy preocupada, ¿has visto como está María?

—Sí Pinzas, claro que lo he visto, y no pienses que no me siento mal. Pero estamos haciendo lo mejor para ella.

—No sé yo…

—¿No recuerdas lo que pasó la última vez que estuvimos aquí? ¿Cuando le contó a su psiquiatra que hablamos y nos movemos? Se la llevaban todos los días un rato y volvía con los ojos rojos,  marcas en la cabeza y sin poder hablar.

—Sí sí, es verdad, pero algo tenemos que hacer, no puedo verla así, ¡es nuestra amiga!

—Tienes razón. Se me está ocurriendo una cosa. Acércate.

Después de cuchichear unos minutos, un peine rojo de púas enrosca una goma de pelo en su mango, y junto con unas pinzas de depilar doradas sale del baño sin hacer ruido. María y su compañera de habitación, una chica que no dice ni una palabra por lo que no saben su nombre, están dormidas.

Esperan pegados contra la pared a que la enfermera que hace la ronda nocturna abra la puerta, momento que aprovechan para salir corriendo por el pasillo. No paran hasta llegar a la oficina del director del centro.

La puerta está cerrada pero contaban con ello: con la goma de pelo y algunas de sus púas, Peine hace una especie de tirachinas. Tensa y le indica a Pinzas dónde colocarse; suelta y… la estrella contra sus púas.

—¡Oye! ¡Dijiste que era fácil! Vaya golpe, para ser de plástico eres muy duro.

—No te pongas así que yo también me he hecho daño. He calculado mal, vamos a probar otra vez.

Se colocan de nuevo en posición tirachinas, pero esta vez Peine varía el ángulo y cuando suelta, Pinzas sale despedida hacia arriba y consigue agarrarse a la manilla y abrir la puerta. Peine entra buscando algo blando y elige el cubo de papel y cartón que por suerte aún no han vaciado. Lo empuja hasta debajo de su compañera, que se deja caer sobre la pila de papeles. De ahí al suelo el salto es asumible. Se acercan a la mesa y Peine comienza a preparar la goma.

—Quieto rojito, prefiero intentarlo de otro modo.

Pinzas trepa por una pata de la silla, luego hasta lo alto del respaldo, y de un brinco alcanza la mesa.

—¿Ves los informes?

—Sí, ya tengo el de María.

—Ya sabes lo que tienes que hacer. ¡Rápido!

Pinzas coge un bolígrafo y escribe en mayúsculas en la parte de arriba del informe: REHABILITADA. Lo coloca todo en su sitio y deshace el camino que ha realizado para subir.

Tras intentar sin éxito volver a cerrar la puerta, la dejan entornada y regresan a la habitación. Se tumban en el pasillo simulando ser simples objetos. La siguiente enfermera que pasa los ve y los recoge del suelo. Al leer MARÍA S. en el mango de Peine, suspira mientras gira la cabeza de un lado a otro, entra en la habitación y los deja en la repisa sobre el lavabo.

Cuando escuchan cerrarse la puerta, Peine y Pinzas se miran, se abrazan y bailan sin poder dejar de reír, contentos y orgullosos de haber llevado a cabo su plan.

*********************

No quepo en mí de felicidad, ¡me han dejado salir! No he estado dentro ni diez días. Aquí estoy sentada en un banco de la calle esperando a que mamá venga a buscarme con el coche, menuda sorpresa se ha llevado cuando la he llamado y se lo  he contado.

Espero que no le importe que haya dejado en la basura a los engreídos de Peine y Pinzas. A partir de ahora, Pistola y Cuchillo son mis mejores amigos. Estoy deseando verles, ellos me harán compañía y me ayudarán a que nadie me mire mal.

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9 comentarios en “Reto 11 – Literup-ELDE

  1. duxiet dijo:

    Uffff….Lo siento mucho, pero aquí has pinchao hueso conmigo. Tengo dos esquizofrénicas en la familia, conozco muy bien los internamientos ( y a personas que oyen voces)…Demasiado para cosa buena.

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