La tesis

LA TESIS                                                                                                                                            El otro, hombre o mujer, siempre muerto de la risa, alaba mis ocurrencias, y, tarde o temprano, baja la guardia ante la falsa cercanía que surge al compartir un momento de jolgorio. Error para ellos, fortuna para mí, que aprovecho esa repentina confianza para convertirles en involuntarias cobayas de mi estudio, mi oculta obsesión desde que, hace ya muchos años, leyera escondido en el estudio de mi abuelo aquella vieja novela de Mary Shelley.

Anuncios

Responder

Introduce tus datos o haz clic en un icono para iniciar sesión:

Logo de WordPress.com

Estás comentando usando tu cuenta de WordPress.com. Cerrar sesión / Cambiar )

Imagen de Twitter

Estás comentando usando tu cuenta de Twitter. Cerrar sesión / Cambiar )

Foto de Facebook

Estás comentando usando tu cuenta de Facebook. Cerrar sesión / Cambiar )

Google+ photo

Estás comentando usando tu cuenta de Google+. Cerrar sesión / Cambiar )

Conectando a %s