Testigo y verdugo

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TESTIGO Y VERDUGO

Nací en A Coruña una ventosa mañana de otoño; de esas en que los árboles son desnudados en segundos, los vecinos guardan las macetas, la ropa tendida corre el riesgo de emprender el vuelo, la única manera de hacerse oír en la calle es a gritos, y las señoras se lamentan de haber ido a la peluquería.

El viento es testigo y parte de todos mis recuerdos. Levantaba mi falda y deshacía mis coletas mientras jugaba; oprimía la ropa contra mi piel, destacando mis incipientes pechos y provocando mi vergüenza adolescente; pasaba sin permiso las hojas de los libros cuando leía en la playa; aumentó mi rubor al recibir tu primer beso a los pies de la Torre de Hércules; volteó una y otra vez nuestros paraguas en los paseos románticos bajo la lluvia, e impulsaba tu velero en nuestras escapadas lejos de la costa.

Él, que me acompañó a lo largo de los años y presenció mis cambios y avances, originó la tragedia que arruinó mi vida. Convertido en galerna, me trajo la desgracia junto a los restos de tu embarcación.

A menudo vengo aquí a pensarte. A mi espalda, el histórico faro que presenció nuestro comienzo. Al frente, el mar, cómplice de nuestra desdicha; me pregunto dónde, dentro de su inmensidad,  esconderá tu cuerpo. Inspiro y  mi interior se impregna de olor a agua salada.

Al igual que siempre, el viento me envuelve. Arrastra mis lágrimas y las lleva lejos de aquí. Cierro los ojos y deseo sin éxito que haga lo mismo con esta dolorosa angustia. O conmigo.

Relato participante en el concurso de Zenda #palabrasalviento.

 

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23 comentarios en “Testigo y verdugo

  1. carlos dijo:

    Excelente que hayas tenido en cuenta el punto de vista de las otras víctimas, el temporal arrastra marineros y son las viudas las que quedan esperando que suceda algo y que el mar les devuelva al menos un cuerpo para enterrar. Luego la vida sigue, distinta, pero continúa adelante. Un beso.

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    • lunapaniagua dijo:

      Muchas gracias, Carlos. Tiene que ser muy duro esperar sabiendo los peligros que conlleva salir al mar. Hoy en día con los móviles es fácil estar en contacto, pero antes tenía que ser mucho peor, más los de altura. En fin, que nos creemos mucho, pero la fuerza de la naturaleza es infinitamente superior. Un beso.

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      • carlos dijo:

        Los móviles nuevos sólo tienen cobertura cerca de la costa, luego hay sistemas que conectan por satelite y equipos de radio por ondas decamétricas, métricas y de uhf, pero el peligro sigue existiendo, los barcos ahora son de acero y una vía de agua los manda derechos al fondo. Un beso.

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    • lunapaniagua dijo:

      Vivo en un pueblito de Guipúzcoa, pero me enamoré de A Coruña la primera vez que la visité, hace ya unos quince años. Se me ocurrió para el relato, y ahora se me ha antojado volver a visitarla este verano, a ver si podemos. Un besote.

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