El hombre afortunado

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EL HOMBRE AFORTUNADO

Llevaba un hacha en la mano derecha y un leño en la izquierda. Colgó la herramienta en su lugar y entró en la cocina. Miró la chimenea: el fuego había prendido bien, de momento no necesitaría más madera, así que dejó la que portaba en el suelo. Se sentó con la espalda hacia las llamas. Comenzó a comer el jamón y el queso que le esperaban en la mesa desde que llegó. De vez en cuando le daba un trago a la bota rellenada con vino tinto.

Miró por la ventana. La primavera estaba al caer, pronto templaría y podría hacer eso mismo en la mesa de fuera. Sonrió. Tenía sesenta y cinco años y acababa de jubilarse. A partir de entonces, esa sería su vida; se sentía, sin duda, un hombre con suerte.

Relato para el taller de escritura de Literautas de junio. Requisitos: que el relato lleve por título El hombre afortunado. Reto opcional: que comience con la frase: «Llevaba un hacha en la mano».

 

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48 comentarios en “El hombre afortunado

  1. magdalena dijo:

    La palabra “jubilación” viene de júbilo. Los jubilados siempre que gocemos de salud somos unos afortunados, y… si disfrutamos de un buen Ribeiro y un exquisito jamón de bellota calentando la espalda con leña de carballo (roble) ¿qué más podemos pedir?
    Excelente, Luna.
    Besiños palmeiráns.

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  2. Leosinprisa dijo:

    Hola Lunapaniagua, que envidia, tienes toda la razón del mundo, y redundo, lo envidio con todas mi fuerzas. Jubilado, con buena salud, una lumbre y exquisitos fiambres. ¿Qué más se puede pedir?

    Texto cortito, pero para qué más, no hace falta. Lo breve, si es bueno, es dos veces bueno 🙂

    Un saludo.

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  3. palmeiralibre dijo:

    Aquí el que no corre, vuela… Venía dispuesta a basar mi comentario en torno de la jubilación, derivada de júbilo, y ya Magdalena se me adelantó.
    Jamón y queso… Mis manjares preferidos junto con un huevo frito. Regados con un buen tintorro de cosecha propia, sería el no va más.
    Bonito relato: sencillo, real, humano… Y sí creo que la jubilación viene de júbilo.
    Felices sueños.

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    • lunapaniagua dijo:

      ¡Muchas gracias! En mi casa somos muy queseros también.
      Mi padre siempre tenía una pata de jamón en casa y cuando iba a verle o venía él no faltaba el paquetito de jamón recién cortado. Mi hija mayor, cuando le preguntaba si quería jamón decía: Aititana? (¿el del abuelo?), si no era ese no quería.
      Y el tinto… entre embarazos y dar pecho lo tengo muy olvidad :(, pero es el único vino que bebía.
      Nosotras sí que sabemos, ¿eh? 😉
      Besazos

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  4. Carlos Jaime Noreña dijo:

    Luna:
    Es un cuento simple, pero buen reflejo de la satisfacción que se siente al llegar al retiro sin angustias (lo digo por experiencia propia).
    No me gusta mucho el “rellenada”.

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