Viaje de negocios

Viaje de negocios Luna Paniagua

Imagen de Carlos – La estaca clavada

Ojalá pudiera olvidarlo, pero lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer. Viajé en tren hasta Lisboa por un asunto de trabajo. Me registré en el hotel que me habían indicado y, como ya era tarde, entré en el restaurante con intención de cenar.

Me sorprendió muy agradablemente que allí mismo estuviera actuando una cantante de fados, pero más aún su hermosura. Y mi sorpresa fue ya inmensa cuando, tras cruzarse nuestras miradas, mantuvo la suya en la mía hasta acabar la canción y bajó del escenario para acercarse a mí. Apenas nos dijimos nada; no hacen falta palabras cuando los cuerpos hablan, y al poco rato estábamos en la cama de mi habitación.

A las cuatro de la mañana ella dormía y yo me levanté con cuidado para coger mi móvil: era la hora a la que debía recibir los detalles del encargo. Llegaron puntuales. Sentí que el estómago me ardía al ver la cara de mi nueva amiga en la pantalla; sin embargo, no podía dejar que los sentimientos me dominaran. Saqué la maleta que había guardado debajo de la cama, la abrí, monté el silenciador en la pistola y cumplí mi misión.

32 comentarios en “Viaje de negocios

  1. macalder02 dijo:

    Pura coincidencia en la vida de un asesino a sueldo. Fue un trabajo placentero y nada difícil. Hablando del fado. Hace dos años estuve en Lisboa. Mi hijo menor vive en Portugal y disfruté una noche en el Teatro del Fado. Una noche inolvidable. La canción me trae esos recuerdos. Muy bueno tu relato Luna. A decir verdad, siempre disfruto de todos.
    Manuel

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  2. eguiluzblog dijo:

    ¡Qué fuerte! No lo alargues más. Tiene la fuerza suficiente. Es la magia de la escritura, con pocas líneas toda una historia. Yo sí he escuchado fados en Lisboa. En un mesita con dos velas, y a una cantante tan bella como la de tu relato. Pero no soy un asesino, jeje

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  3. Estrella RF dijo:

    ¿No te entran ganas de llorar escuchando un fado? ahora mismo tengo la piel de gallina y una nube en los ojos… Gracias, Luna, por este regalo en este momento.
    El relato muy bueno, no necesita más palabras, si fuera en la realidad le desearía al matón que todas las noches se le apareciera la cantante de fados, noche tras noche, hasta que pidiera a gritos que se fuera, sin descanso…
    Abrazos.

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  4. Raúl dijo:

    Has cambiado, de manera magistral, el ambiente de los clubes nocturnos de jazz por un local de fados en Lisboa, ciudad que adoro y a la que voy siempre que puedo. Deberías seguir con estos relatos de género negro, éste tiene mucha fuerza ¡Qué grande Amália Rodrigues! Un abrazo, Luna.

    Le gusta a 2 personas

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