Acogida a sagrado

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ACOGIDA A SAGRADO

Lucía empuja la pesada puerta de madera, con una fuerza desproporcionada para su menudo cuerpo, y entra en la iglesia. Es la de su barrio de siempre; allí acudió cada domingo desde que la bautizaron hasta que hizo la comunión con nueve años. Después solo la ha pisado para hablar con el cura sobre su boda, que se celebrará en tres semanas, pero sigue igual y se mueve con confianza por su interior. Pegada a la pared y

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NOTICIA INESPERADA

Relato realizado para la segunda prueba del Inventízate II de Literup.

Requisitos (en 500 palabras máximo):

a. El/la protagonista debe pasar por, como mínimo, 1 de las 5 fases del duelo durante el tiempo presente del relato.

b. El/la protagonista debe ser enterrador/a

c. Debe aparecer la frase: “No me lo esperaba”.

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NOTICIA INESPERADA

Manu se levantó despacio, preguntándose por qué le costaba tanto despertarse. Como si tuviera una terrible resaca aunque no recordaba haber bebido. Sonrió al pensar que no acordarse podría ser un síntoma de haberlo hecho.

Sonó el timbre y el ruido se le clavó en el cerebro como la broca de un taladro. Lo de haberse emborrachado tomó fuerza, más al ver cómo estaba la sala: envases vacíos de comida basura y latas ocupaban el sofá y la mesita. Por la puerta entreabierta de la cocina alcanzó a ver el fregadero lleno de cacharros sucios.

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Celos inflamables

Relato realizado para la primera prueba del Inventízate II de Literup.

Requisitos (en 500 palabras máximo):

a. Dos personajes deben enamorarse.

b. Tiene que haber un incendio.

c. Un personaje tiene que perder una mano.

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CELOS INFLAMABLES

Recuerdo la primera vez que le vi, paseaba un doberman y yo atravesaba el parque para ir a trabajar. Le volví a ver cada mañana, con el pulso acelerado. No hallaba motivo para acercarme a él y decidí comprar a Toffee, un caniche; desde entonces todos los días nos encontrábamos y hablábamos mientras desplegaba mis encantos.

Si me demoraba siempre esperaba, ya no quería irse sin saludarme aunque llegara tarde al trabajo. Comenzamos a quedar para desayunar antes del paseo; fuimos contándonos nuestras vidas y aspiraciones entre tés, cafés, bollos y cacas de perro.

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