Explosiones

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EXPLOSIONES

Solo le quedaba un cigarrillo; lo encendió, le dio cuatro caladas sin prisa y prendió con él la mecha. Se resguardó con serenidad en un portal; los estallidos le ensordecían y el humo impedía la visibilidad en la calle. Cuando el ruido cesó, salió de su refugio y se fue sonriendo a casa. Aquello era lo único que le gustaba de las fiestas: encender la traca.

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Microcuentos #1

Ya no tengo miedo porque el monstruo de debajo de mi cama me ha dicho que me protegerá.

Estaba tan acostumbrada a ser invisible que cuando por fin la vio desvió la mirada.

Se ríen de mí porque les conté que tengo un amigo invisible. Idiotas, no saben que él también se ríe de ellos. 

Todas las mañanas una mujer me sonríe desde el espejo. No dice nada, pero me alegra el día. 

Perdí la llave de mi corazón y ahora entra cualquiera. 

Las voces de mi cabeza dicen que no estoy loca. Y que deberías tener cuidado.

La culpa de que siempre llegue tarde no es mía, es de la mujer que vive en el espejo, que me entretiene. 

-Cariño, tengo algo en la punta de la lengua.
-¿Tal vez un “te quiero”?
-No, es un pelo.

Me dejó plantado pero creo que aún me quiere, porque viene a regarme una vez a la semana. Dos en verano. 

Voy a comerme el mundo, empezando por ti.