¿Cómo nos ven?

Dibujo infantilMadres, padres o quienes tenéis interacción habitual con niños: ¿alguna vez os preguntáis cómo nos ven

Yo no, la verdad, pero si lo hiciera, hasta hace no mucho tiempo me habría respondido que mis hijos me ven vieja. Sí, por mucho que los cuarenta sean los nuevos treinta, con treinta años, para un niño, ya eres vieja. También diría que para ellos soy un ogro, al fin y al cabo, me paso el día regañándolos por moverse mientras comen, por chillar, por pasearse por la casa sin limpiarse las manos, por no vestirse cuando les digo que se vistan, por no recoger sus juguetes, por pelearse entre ellos… Ya os hacéis una idea, paro para no eternizarme.

El caso es que hace unos días andaban los dos pequeños llamando mi atención constantemente, y yo dándoles largas y pidiéndoles, sin éxito, que tuvieran paciencia para esperar a que terminara mis quehaceres. Entonces, el mediano, de seis años, me trae los dos dibujos que acompañan a esta entrada. Enseguida me llamaron la atención el detalle con que los había hecho y las sonrisas maravillosas que me había dibujado, aunque estaba haciendo dos actividades que no me agradan en absoluto: lidiar con el dichoso pulgón de las rosas y barrer la cocina. Después de lo bonitos que son y lo que me gustan, le digo: Seguir leyendo

Para ser madre y poder vivirlo — Cooperación con Alegría

Ayer celebramos el Día de la Madre en España. Entre diversas felicitaciones públicas a nuestras progenitoras —que sin duda se merecen— leí esta entrada de Iñaki, del blog Cooperación con Alegría y fundador de la ONG Alegría sin fronteras. En ella aporta datos sobre la mortalidad materna y perinatal (del bebé en el final del embarazo, durante el parto o en los primeros días de vida) en Etiopía. Es escalofriante.

Tengo tres hijos, nacidos tras tres embarazos en los que tanto ellos como yo estuvimos constantemente controlados por la sanidad pública. En ningún momento tuve miedo ni por ellos ni por mí. Tras dar a luz, mi mayor preocupación era que cogieran bien el pecho y aumentaran de peso. De haber tenido algún problema en este sentido, no me hubieran faltado biberones de leche artificial. 

Sin embargo, en Etiopía y en muchos otros sitios no es así. Resulta que los recursos médicos no son universales. Pero los sentimientos sí lo son, y yo miro a la mujer de la foto con su bebé y siento que lo que me une e iguala a ella es mucho más que lo que pueda separarnos o diferenciarnos. No es justo que no tengamos las mismas oportunidades.

Os invito y animo a leer esta entrada y, si no lo conocéis, a dar un paseo por el blog.

Para ser madre y poder vivirlo Para ser madre y no morir en el intento. Dedicado a todas las ninas y niños que han perdido a su madre, y a todas las madres que han perdido a su hij@ En Etiopía la mortalidad materna sigue siendo demasiado elevada, alrededor de 412 madres por 100000 nacimientos, […]

a través de Para ser madre y poder vivirlo — Cooperación con Alegría

Lucy in the Boulevard

Reblogueo esta entrada de Icástico en la que nos presenta a un grupo de gente que lucha por la accesibilidad para las personas con discapacidad. Una lucha, otra más, que no solo necesita atención y acción política sino concienciación social. Por poner un ejemplo, cuando alguien deja el coche un momento en el paso de cebra porque «no molesta a otros coches», está impidiendo que algunas personas con problemas de movilidad puedan cruzar la carretera en ese punto. Tendría mucho que contar sobre este tema pero no quiero extenderme porque no es mi entrada, sino la de Katia, Los Resilientes y todas las personas que luchan por un mundo mejor.

Si pudiera volver atrás

Comparto mi última colaboración en Letras & Poesía. Es la primera reflexión que escribo; surgió a raíz de una de las amenas y filosóficas charlas que mantengo con Carlos de La estaca clavada en los comentarios de nuestras respectivas publicaciones.

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SI PUDIERA VOLVER ATRÁS

Todos hemos pensado y oído decir alguna vez a los demás: «Si pudiera volver atrás…». Todos, sin excepción, retornaríamos al pasado si fuera posible, bien por cambiar algo en concreto o bien para tener más tiempo por delante.

Los hay que dicen: «Me gustaría volver atrás en el tiempo pero sabiendo lo que sé ahora». Esto me plantea una duda: ¿cuánto atrás? ¿A los diez años? No me imagino a un niño con la personalidad de un adulto tocando timbres y huyendo, corriendo tras las niñas para levantarles la falda o escribiendo en la pared del gimnasio que el profesor se tira pedos en clase —mamá, es todo inventado—.

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