Relatos en cadena

Semana 10

EFIMERA VICTORIA

De un certero bocado, le arrebató el pincel. El artista le miró, incrédulo, y sintió una inmensa furia al verle apretando su pincel entre los dientes y esbozando una sonrisa. La sed de venganza le dominó, extendió los dedos de la mano derecha y la movió con todas sus fuerzas hasta estrellarla contra su cara en una sonora bofetada. La cara del ladrón se deformó en una mueca de dolor, el pincel cayó de su boca y lágrimas resbalaron por sus mejillas. Entonces fue el artista el que sonrió, hasta que oyó una voz a sus espaldas: “¡Marquitos! ¡Al rincón de pensar!”

LE PINCEAU

De un certero bocado, le arrebató el pincel. Este quedó atrapado entre los dientes del dóberman, sintiendo como la saliva espesa y abundante del can resbalaba por su cuerpo asustado. No podía creer que él, un pincel artesanal, de mango de madera laqueado, brillante virola de aluminio y pelo natural de castor, destinado a bailar en la mano de algún bohemio pintor en una calle de Montmartre, fuera a acabar sus días así. Crack…

GRAVEDAD

De un certero bocado, le arrebató el pincel. Sin detenerse ni un instante remontó el vuelo. Batió sus alas y focalizó su mente y sus fuerzas en avanzar hacia el cielo, realizando un esfuerzo mucho mayor al que parecía requerir un objeto tan pequeño y de tales características físicas como era el que había robado. Absorta en su cometido de ascender, no apercibió que, aferrado al pincel cual lapa a su roca, portaba un considerable lastre añadido. El pintor.

Semana 11

LA TESIS

El otro, hombre o mujer, siempre muerto de la risa, alaba mis ocurrencias, y, tarde o temprano, baja la guardia ante la falsa cercanía que surge al compartir un momento de jolgorio. Error para ellos, fortuna para mí, que aprovecho esa repentina confianza para convertirles en involuntarias cobayas de mi estudio, mi oculta obsesión desde que, hace ya muchos años, leyera escondido en el estudio de mi abuelo aquella vieja novela de Mary Shelley.

Semana 12

LA NOTA

Te quiere, mamá. Eran las últimas palabras escritas en un papel que, atado a una piedra, había entrado volando por la ventana de su cuarto. Se asomó pero no vio a nadie, debían de haberla tirado desde detrás del muro. Decidió contestar de la misma forma, con la esperanza  de que estuviera esperando al otro lado. Con letra temblorosa, escribió: Hola mamá, me ha alegrado recibir tu nota. Tranquila, no te guardo rencor, pero sácame de aquí por favor. Tu hija, Rapunzel.

Semana 13

NOCTURNO

Desde una viga del techo la observaba durante el día, oculto entre las sombras bajo el tejado del viejo caserón. De noche, cuando ella dormía, descendía sigilosamente, se acercaba a la cama e inspiraba su tenue olor a flores, desde los pies hasta el cuello. El cuello… Apartaba el pelo, clavaba sus colmillos y sorbía, saboreando el sabor fresco de su sangre. Sólo un momento, lo máximo para que ella no sintiera más que un leve cansancio a la mañana.

Semana 14

LA CARRERA

¿Es que no tuviste bastante con la paliza de la última carrera? Me dice socarrón. Si no me hubiera dado un tirón habría sido muy diferente, pienso pero no lo digo, enseguida le demostraré que soy mejor que él. Estoy concentrado en posición de salida. Suena el pistoletazo y echo a correr. Completo la vuelta el primero y oigo aplausos y gritos, reconozco los de mi mujer y mi hija. No puedo parar, sigo dando vueltas y más vueltas. Me pregunto por qué nadie me obliga a detenerme. Van silenciándose los gritos y desapareciendo las personas, y por fin también se esconde el sol.

Semana 15

DEMASIADO TARDE

—¿Para implorarle que vuelva a casa estás aquí? ¿En serio? —me dijo asombrado. Entendí su estupor, también yo la menosprecié durante mucho tiempo, seguro de mi superioridad, ¿qué iba a hacer una chica tan poco agraciada sino adorarme y permitírmelo todo? Pero se cansó, de mis engaños, mis malas formas, mis olvidos. Se cansó de mí, y ya no funcionaron las mentiras y falsas promesas. Me quedé solo, sin ella, y me perdí.

EL DETALLE

Para implorarle que vuelva a casa nunca voy con las manos vacías, siempre llevo algún detalle para que se ablande, y cada vez cuesta más ser original. Por eso después de mi último error volé hasta la selva, me lancé en paracaídas, sufriendo arañazos y picaduras caminé dos días y dos noches hasta la Cueva de los Rubíes Azules, único lugar en el mundo en que se puede encontrar esta gema. Tras veintiséis horas picando arranqué uno y emprendí la vuelta. Cuando llegué se lo di con un perdón, esperando el beso y abrazo más grandes del mundo, pero dijo: “¿No lo tenían en rojo?”

Semana 16

CORAZÓN PERFORADO

“No quiero volver a verte nunca más”, dijo y la frase se me quedó clavada en el corazón, entrando por el pecho y saliendo por la espalda. Los extremos agujerean mis camisetas, no puedo sentarme en sillas con respaldo y tengo que dormir siempre de lado. Si al menos hubiera dicho algo más breve, un escueto “no te quiero”, no sobresaldría, mas ni en eso tuvo misericordia conmigo. Así duele y también molesta, pero no intento sacarla, tengo miedo de que mi corazón comience a sangrar y no pueda detener la hemorragia.

Semana 17

LA MUÑECA

El armario donde acababa de encerrar a su muñeca tenía tres cerraduras, dos candados y una rejilla. Porque su muñeca no era de trapo, ni de plástico. Porque no era una muñeca.

VALIENTE

El armario donde acababa de encerrar a su muñeca y a su hermana era el mismo donde mamá las encerró tantas veces, para que no les ocurriera nada mientras luchaba con el monstruo. Mamá ya no estaba y escuchaba los pasos y las voces de la bestia, así que ahora ella debía proteger y pelear, porque era mayor, ya tenía ocho años.

 

Semana 18

NIÑO DE MAMÁ

Debo decidir ya qué hacer, pero siempre he sido muy indeciso, y más aún bajo presión. Ojalá mi madre pudiera ayudarme, seguramente me daría una colleja y diría: “Vete para casa que ya arreglo yo la que has liado”; y eso sería un gran alivio para mí. Pero aunque está aquí conmigo no puede hacer nada, y tengo que tomar yo solo la decisión sin más demora, ¿llamo a la policía y confieso o escondo su cadáver?

 

Semana 19

MI TESORO

En el lugar más recóndito de la isla escondí mi mayor tesoro, temeroso de amigos de lo ajeno. Me llevó mucho tiempo dar con el lugar más idóneo pero al fin lo hallé, deposité mi alhaja, y borré todo tipo de indico que pudiera advertir sobre su ubicación. Lo oculté tan bien, que ni yo mismo he podido volver a encontrarlo.

SENSIBILIDAD

En el lugar más recóndito de la isla vive el animal más extraño del mundo: tronco de cocodrilo, cuello de jirafa, cabeza de petirrojo, patas de rinoceronte y pies humanos. Apenas sale porque se hace daño en las plantas al caminar y los otros animales se ríen de él.

 

Semana 20

PERDÓNEME PADRE

Cerró los ojos y sopló las velas de la eucaristía, a la par que se apagaron las luces de la iglesia; quedó a oscuras por completo. Una voz profunda surgió de la negrura y le produjo un escalofrío en la espina dorsal: “Prepárese padre, ha llegado su hora”. Aterrorizado, se dio la vuelta para encontrarse cara a cara con su verdugo, mientras susurraba: “Padre nuestro que estás en los cielos…” No veía nada pero de repente se encendieron las luces y ahí estaba él, el hereje del marido de su hermana, con la mano en el interruptor general y partiéndose de risa: “¡Te la he colado cuñado!”

FELICIDADES

Cerró los ojos y sopló las velas. Los abrió y observó sus caras una a una mientras le aplaudían: su esposa, su compañera, la mujer de su vida; su hijo mayor, ya un hombre hecho y derecho, padre de familia; su hija pequeña, su niñita aunque hace tiempo que se convirtió en una mujer; su nieto, su orgullo, nervioso por darle un regalo que a duras penas escondía tras de sí. Todos le miraban y sonreían. Se le comenzaron a inundar los ojos, creyeron que por la ilusión; nadie sospechó que acababa de enterarse de que ese sería su último cumpleaños.

DEMASIADA FOGOSIDAD

Cerró los ojos y sopló las velas con todas sus fuerzas. La expansiva calcinó a sus nuevos amigos, la casa recién construida, los árboles hacía poco plantados y los primeros brotes verdes de los prados de alrededor. Otro año más volvía a ocurrirle lo mismo; el pobre dragón no lograba dominar su entusiasmo.

Semana 21

ELLAS

El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega. Fin. A dormir cariño.

—Papá, ¿y por qué no fue Doraemon? Habría sacado algo del bolsillo para mover el barco.

—Estaba dormido. Buenas noches cielo.

—¿Y Batman? Él no duerme.

—Estaba deteniendo a un malhechor. Hasta mañana.

—¿Y su mamá?

—¿Su mamá?

—Si Superman es un superhéroe, su mamá será una superheroína ¿no?

—Todas los son mi vida.

—¡Pero la mía es la más guapa!

RIVALIDAD

El malvado Luthor había puesto kryptonita en la bodega. Cerró el cómic, no quería leer más. No entendía por qué a la gente le gustaba ese mequetrefe; un tipo que lo único que hacía era volar. Tenía fuerza sí, pero se la anulaban con una piedrecita; además era un hortera. Apuró el café, se enfundó el traje elástico y salió por la ventana saltando de edificio en edificio ayudado por las telas de araña que él mismo generaba. Reposó en cuclillas en el edificio más alto de la ciudad, alerta y dispuesto a acudir presto a socorrer a quien le necesitara. Él sí que era un superhéroe de verdad.

Semana 22

LA MISIÓN

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. Saboreó el aire fresco, la tranquilidad y la belleza multicolor del cielo hasta que el astro rey apareció completo en el horizonte. Entonces retornó al interior del tanque, la guerra no había acabado y debía encargarse de que otros no volvieran a ver salir el sol.

NUEVA VIDA

Se asomó sola por la escotilla para ver amanecer. Al fin silencio y tranquilidad. Disfrutó cada segundo del comienzo del nuevo día con su recién estrenada libertad. Ya no importaban las heridas que portaba en el cuerpo y en el alma. Solo le quedaba tirar el cuerpo de su marido al mar y todo acabaría. Sonrió y rectificó su pensamiento: todo empezaría.

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