Volver

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VOLVER

Subió los diez pisos hasta la azotea cargado con el dispositivo que llevaba tanto tiempo preparando. La localización, el clima, la hora y la posición de los astros; todo era perfecto. Con su único dedo de la mano derecha pulsó el interruptor. Miró hacia el cielo, ansioso, esperando a que vinieran a buscarle. Allí arriba brillaba su hogar, redondo y luminoso; por fin regresaría y no tendría que esconderse nunca más.

30 de mayo

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30 DE MAYO

Felicidades, hoy es tu cumpleaños. Aunque no lo recuerdes.

Iré a verte. No me conocerás, pero me sonreirás. Cariñoso, me devolverás el beso y el abrazo.

Excusaré decirte que el bebé que llevo en brazos es una niña y no un niño, porque al segundo lo olvidarías.

Te preguntaré qué tal. Me dirás que bien y me presentarás orgulloso a tus amigos. No mencionarás nombres, los nuevos no los retienes y los viejos —el mío—  han huido de tu memoria marchita.

Abrirás ilusionado el regalo. Te emocionarás y me lo agradecerás. Lo dejarás en cualquier sitio y no volverás a cogerlo; no sabrás que es tuyo.

Pasearemos. Me contarás historias mil veces repetidas, como si fueran nuevas. Y otras inventadas, como si fueran ciertas.

Me despediré. Tal vez te sientas contento por la visita, o aliviado por volver a tu sosiego.

Te prometeré que volveré. Me dirás, risueño, que cuando quiera.

Me iré. Olvidarás tu cumpleaños, el beso, el abrazo, el regalo, el paseo, a mí.

Marcharé apenada, pensando en si tras esos ojos colmados de desconocimiento, te sentirás solo y perdido.

También satisfecha, por haber alegrado tu alma durante un momento, aunque no vuelvas a evocarlo.

Me alejaré deseando regresar, porque aunque no te acuerdes, te quiero.

¿ME VES?

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¿ME VES?

—¿De verdad que no había otro sitio mejor para visitar? —Sonia miró de reojo a Miguel, su pareja.

—¡Pero si es super interesante! —contestó este con una gran sonrisa.

—¿Interesante? ¿Un manicomio?

—No uno cualquiera. Es en el que pasó tres años el gran Joe Farlop, hasta que desapareció. Tiene mucho valor cultural —dijo Miguel, con las entradas en la mano derecha, ansioso porque llegara el guía y comenzara la visita.

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