El fin del mundo

Fisterra

Imagen de Carlos – La estaca clavada

—¿A dónde vamos?

—Juntas, al fin del mundo.

Sesenta años después resonaba esa respuesta en su memoria, mientras su vista cansada se perdía donde no distinguía si era cielo o mar. Había conducido muchas más horas de las que las lumbares aguantaban sin atormentarla, pero no quiso hacer noche por el camino. Eso le habría impedido cumplir el plan propuesto: recrear aquel primer viaje con Pili en su Seiscientos, marcado por tantas primeras veces.

Había madrugado más que el sol. Aún era de noche cuando dejó atrás Debagoiena y se adentró en la sinuosa carretera del puerto de Kanpazar. Las primeras luces del día le permitieron distinguir la torre de Petronor. Cuánto mejor la vista hacia el otro lado, a la oscura playa de la Arena, que en unas horas comenzaría a llenarse y en donde, ese verano, solo los más madrugadores conseguirían sitio. Seguir leyendo

Pájaros de mal agüero

reto de escritura

En cuanto oyó la campana salió como una flecha del colegio. Llegó a casa casi sin aire; esperó a recuperar el ritmo de la respiración para saludar a su madre. Ella no notó nada. Esperaba que tampoco se diera cuenta de la goma eslástica cedida de su ropa interior ni de la mancha en los pantalones. El demonio del patio y sus secuaces se lo habían dejado muy claro: «Si te chivas, será peor».

Microrrelato para el reto Escribir jugando de junio del blog de Lídia. Requisitos: Seguir leyendo

El problema de Crato

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Ilustración propia

(Relato infantil)

Mi abuela es bruja. Pero no se lo puedo contar a mamá ni a papá porque no me dejarían ir a verla. Cuando están ellos hace cosas normales, pero cuando se van y nos quedamos solas… deja las cosas quietas en el aire, enciende y apaga la luz sin tocar el interruptor, hace que la coliflor huela a chuches, cambia el color de mi ropa y otras cosas raras. Y lo mejor de todo es que deja suelto a Crato.

Crato es nuestra mascota. También es mía porque yo ayudé a hacerla. El cuerpo es una caja de zapatos, la cabeza un globo hinchado en el que dibujé una cara de gato, las patas de delante dos cucharas, las de atrás dos palillos chinos y la cola cuatro trozos de lana. La abuela hizo un hechizo y anda, corre, salta, come, bebe y hace un ruido parecido al de un gato. Seguir leyendo

El Capitán Carallo

Pienso que hacer reír está infravalorado. Una prueba de ello es que el término «payaso» se utilice como insulto. Como si conseguir que la gente se ría fuera fácil. Como si provocar una carcajada no fuera una tarea de héroes.

El Capitán Carallo no es un payaso, pero sí un mago del humor. Admiro y envidio su ingeniosidad, agradezco el esmero con el que cuida sus textos y no podría pagar los buenos momentos que paso leyendo sus relatos.

Quienes no lo conozcáis aún, haceos un favor y visitad su blog, que no está el mundo como para desperdiciar unas risas. Podéis hacerlo pinchando en la imagen:

Capitán Carallo

 

Saregilea

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Con este relato participo en el concurso de Zenda #Historiasvascas #ZendaIpuinak.

SAREGILEA

Egun horretan arraroa iruditu zitzaidan bera ez egotea. Orain dela hilabete bat izan zen, portutik pasatu eta emakumea ez zegoela berehala konturatu nintzen, nahiz ta aspaldi beragan arretarik ez ipini. Guztiok Saregilea esaten genion ta paisaiako zati bat bazen bezala geneukan; arnasa hartzen zuen estatua kutuna: egurrezko aulki batean eserita, gona ta alkondara beltzak ta alpargatak. Neguan, berokia ta galtzerdi luzeak. Ile zuria motots baxu batean jasota; aurpegia zabala, urte eta inguruneaz zimurturta. Eta begiak… maite eta gorrotatzen zuen itxasoan galtzen ziren, ikusi gabe. Seguir leyendo

En busca del amor

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EN BUSCA DEL AMOR

Muy despacio levanta la cabeza. Tiene los ojos cerrados, pero sabe que está frente al espejo. La incertidumbre le apremia y el nerviosismo le paraliza. Retiene el aire y cuenta hasta tres: uno, dos… y tres. Abre los ojos. Espira con ímpetu. El mentón prominente, la cicatriz en el pómulo, la nariz torcida, los ojos pequeños y la frente demasiado amplia. Se deja caer hasta quedar sentado en el suelo y se golpea la cara con los puños. Tampoco esta vez ha funcionado. Experimentos, pócimas, ungüentos… nada consigue cambiarle el aspecto, así, ¿cómo impresionará a Margarita? Seguir leyendo