Concurso «Vacaciones»

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No quepo en mí al contaros que soy una de las dos ganadoras del concurso «Vacaciones», de Librújula junto con con la Escuela Cursiva (Penguin Random House. Grupo Editorial).

El premio es un curso de Escuela Cursiva: escritura creativa de suspense, impartido por el escritor Agustín Martínez. Los que me soléis leer podéis imaginaros lo que me he entusiasmado al enterarme de que el premio era ese curso en concreto… estoy deseando que empiece.

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Solo una vez

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No paró de correr desde el hospital hasta su casa. Recorrió en cinco minutos el camino para el que en condiciones normales hubiera necesitado casi veinte. Los cristales de los escaparates apenas tenían tiempo para reflejar el paso de un hombre bajo, de pelo rubio y corto, rollizo y vestido con traje gris y camisa.

Entró en su casa y cerró la puerta de un empujón, se sentó en el sofá y miró durante varios minutos la televisión apagada. No recordaba demasiado de la conversación que acababa de mantener con el médico, pero había tres palabras que no le abandonaban: VIH, positivo y SIDA.

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El vídeo del domingo: “Grandes amigos, grandes poetas VII – Luna Paniagua” — Ana Centellas

Comparto con vosotros esta colaboración con Ana Centellas. Colaboración claramente desigual porque yo lo único que he hecho es mandarle un enlace con un texto mío, Testigo y verdugo, y ella le ha puesto voz y ha montado este precioso vídeo. Me encanta. 

Una vez más gracias a Ana, y espero que os guste tanto como a mí.

¡Feliz domingo de nuevo, amigos! Yo, que siempre he odiado los domingos, ahora les estoy cogiendo el gustillo, porque es el día que os puedo presentar la colaboración de la semana, y la verdad es que me hace muchísima ilusión. Esta semana, nos acompaña nuestra querida compañera y amiga Luna Paniagua, una excelente persona que, […]

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Pan comido

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PAN COMIDO

—Perdona, esa furgoneta que vendes, ¿cuántos kilómetros tiene? —A Eva le encantaba, era justo el vehículo que quería, aunque tendría que observarla más detenidamente, por supuesto.

—¡Hola! 50.000 —le contestó Enrique.

—¡Qué pocos!

—Ya ves. La compré para usarla con mi exnovia, pero me dejó y no me gusta viajar solo.

—Vaya, qué pena.

—Sí, bueno, ya lo he superado. Aunque es un rollo cocinar para uno solo.

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