Reseña: Aukai. El espíritu del mar

Os invito a leer mi reseña de Aukai. El espíritu del mar, de Belén Argaya, para Trabalibros. Solo tenéis que hacer clic aquí o en la imagen de la cubierta. Espero animaros a leer esta novela divertida y didáctica y apta para lectores a partir de 8 años y sin límite de edad.

Si queréis adquirirla, podéis hacerlo aquí.

Belén Argaya

Podéis ver todas las reseñas que he publicado en Trabalibros aquí: Reseñas Trabalibros.

Pájaros de mal agüero

reto de escritura

En cuanto oyó la campana salió como una flecha del colegio. Llegó a casa casi sin aire; esperó a recuperar el ritmo de la respiración para saludar a su madre. Ella no notó nada. Esperaba que tampoco se diera cuenta de la goma eslástica cedida de su ropa interior ni de la mancha en los pantalones. El demonio del patio y sus secuaces se lo habían dejado muy claro: «Si te chivas, será peor».

Microrrelato para el reto Escribir jugando de junio del blog de Lídia. Requisitos: Seguir leyendo

Renacer

Reto mensual de escritura

Nueve meses en mi vientre 

una vida en mi corazón

mil heridas en el alma

ninguna bala en la recámara 

porque cada vez que despiertas

                                                  renazco.

Microrrelato para el reto «Emociones en 50 palabras» de junio de Sadire Lleide. Requisitos: escribir un microrrelato o poesía inspirado en la imagen o el sonido que nos proponga en tan solo 50 palabras. Seguir leyendo

Viaje de negocios

Viaje de negocios Luna Paniagua

Imagen de Carlos – La estaca clavada

Ojalá pudiera olvidarlo, pero lo recuerdo como si hubiera ocurrido ayer. Viajé en tren hasta Lisboa por un asunto de trabajo. Me registré en el hotel que me habían indicado y, como ya era tarde, entré en el restaurante con intención de cenar.

Me sorprendió muy agradablemente que allí mismo estuviera actuando una cantante de fados, pero más aún su hermosura. Y mi sorpresa fue ya inmensa cuando, tras cruzarse nuestras miradas, mantuvo la suya en la mía hasta acabar la canción y bajó del escenario para acercarse a mí. Apenas nos dijimos nada; no hacen falta palabras cuando los cuerpos hablan, y al poco rato estábamos en la cama de mi habitación.

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