Esencia final

El blog de Lídia

La elegancia, la soberbia y el tabaco fueron sus señas de identidad. Arrogante, se paseaba por las calles de la villa, mirando por encima del hombro a los vecinos y exhalando el humo a la cara de cualquiera que osara acercársele.

Cuentan que lo abandó la altanería mientras esperaba, sentado y fumando, a que La Parca ignorara el candado de la puerta y entrara a por su alma, tras haber intentado sin éxito encontrar el grimorio en el que apareciera la fórmula para erradicar su cáncer de pulmón.

Microrrelato para el reto Escribir jugando de julio del blog de Lídia. Requisitos: Seguir leyendo

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La vecina

microrrelato Luna Paniagua

Imagen de coombesy en Pixabay

Aunque siempre me daba un caramelo de jengibre cuando subíamos en el ascensor, no me gustaba encontrármela. Creo que las arrugas de su cara me daban grima. Vivía en el quinto y ya era vieja cuando yo era niño. Mi hermana y yo la llamábamos la Dinosaurio a pesar de las regañinas de mi madre.

El día que vi su esquela en el portal no sentí nada. Sin embargo, al entrar en el ascensor un fuerte olor a jengibre penetró en mis entrañas y se me clavó como una daga. Ahora siempre subo por las escaleras; aun así, la extraño.

Relato para el taller de escritura de Literautas de junio. Requisito: microrrelato de cien palabras como máximo y de tema libre. Reto opcional: incluir en el texto las palabras daga, ascensor y dinosaurio.

 

Cuenta la leyenda

Escribir jugando, El blog de Lídia

Cuenta la leyenda que, en el solsticio de verano, las calles se llenaban de ruido y movimiento. Decenas, centenas, quizás millares de pequeños humanos, liberados de sus quehaceres escolares, corrían como gacelas, saltaban como ranas, reían como hie… como inocentes crías o chapoteaban como patos. Dicen los más viejos que desafiaban al bochorno del día con la frescura de su candidez y a la oscuridad de la noche con la luz de sus miradas.

Ahora, apenas algunos abandonan sus moradas. Se les puede observar muy juntos, encorvados sobre sus artilugios endemoniados. Nadie ha conseguido nunca distraerlos. ¿Te atreves a intentarlo?

Microrrelato para el reto Escribir jugando de junio del blog de Lídia. Requisitos: Seguir leyendo

Ojalá

Escribir jugando, El blog de Lídia

Ojalá se pudiera girar en sentido contrario la manivela del tiempo, para que volvieras a ser el de antes. Ojalá esto fuera un mal sueño y al despertar tus recuerdos estuvieran intactos. No hay cofre lo bastante grande para guardar el tesoro que es haberte tenido, ni fosa lo suficiente profunda para albergar las lágrimas vertidas por haberte perdido en vida.

Ojalá no sufras. Ojalá todavía sepas que te quiero. Ojalá aún sepas que me quieres.

Microrrelato para el reto Escribir jugando de mayo del blog de Lídia. Requisitos: Seguir leyendo

Cuatro décadas

Escribir jugando, El blog de Lídia

Camino hacia casa, pensativa. No me extraña que nadie me haya felicitado hoy, en mi cuarenta cumpleaños; mis seres queridos se han ido y paso por la vida sigilosa como una gata. Mi existencia no servirá para escribir un libro…

Giro la llave en la cerradura, tres vueltas, y entro en mi hogar. Una corriente fría me acaricia la nuca y las luces se encienden. «¡Feliz cumpleaños!». No puedo creerlo, están todos: mis padres, primos, abuelos, hasta los tíos del pueblo. Algunos no tienen muy buen aspecto… qué importa, ¡están aquí! ¿Quién dijo que los fantasmas no existen?

Microrrelato para el reto Escribir jugando de abril del blog de Lídia. Requisitos:

  • Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer la imagen del dado: un libro.

reto abril

Reto opcional: que la historia contenga el número 40.

FELICITATS, LÍDIA!!!!

Volver a empezar

volver a empezar

El último día de vacaciones lloré un montón. Se acababan los días de baños en el mar, castillos de arena y helados en la merienda. Ya no podría dormir lo que quisiera ni estar en la calle hasta el anochecer.

A la mañana siguiente no podía moverme de la cama. Remoloneé todo lo que pude, aguantando el zarandeo y los gritos cada vez más altos de que fuera ya a la cocina. Pero, al final, tuve que levantarme a ponerle el desayuno a la ansiosa de mi hija.

La Redera

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LA REDERA

Ese día me extrañó que ella no estuviera. Fue hace un mes, pasaba por el puerto y enseguida me di cuenta de que faltaba, aunque hacía tiempo que no le prestaba atención. Todos la llamábamos la Redera y la veíamos como parte del paisaje; una entrañable estatua que respiraba: sentada en una silla de madera, con falda y camisa negras y alpargatas. En invierno, abrigo y calcetines largos. El pelo cano recogido en un moño bajo, la cara despejada, ajada por los años y el entorno. Y los ojos… se perdían, sin ver, en el mar que amaba y odiaba. Seguir leyendo

Esperanza a pie de pista

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ESPERANZA A PIE DE PISTA

Hacía casi treinta años que no venía a este lugar. Recuerdo que me sentaba entre los primeros árboles del bosque; en verano me daban sombra y en invierno me protegían del gélido viento. Cada día me pasaba así horas, con una flor roja en la mano, su preferida, con la esperanza de que ella bajara de alguno de los aviones que veía aparecer de entre las nubes y aterrizar. Nunca lo hizo, ¿cómo iba a poder? Ingenuo yo, y desatinado mi pobre padre cuando me dijo que mamá se había ido al cielo.

Microrrelato para el reto Escribir jugando de febrero del blog de Lídia. Requisitos:

  • Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer la imagen del dado: un bosque.

retofebrero

Reto opcional:

  • Que en la historia aparezca una pista de aterrizaje.

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Menú del día

micro pobreza

MENÚ DEL DÍA

Cada día salgo de casa a la una del mediodía. Recorro la ciudad, contenedor tras contenedor. Al caer la noche vuelvo a mi hogar. Mi mujer y mi hijo me aguardan, expectantes por saber qué hay de cena. Si ha habido suerte, sobrará para la comida del día siguiente.

Miro a mi niño mientras devora unos trozos de filete y lo que se ha podido salvar de una pera pasada. Me pregunto qué pensará dentro de un tiempo, cuando se dé cuenta de que lo que come no son las sobras del restaurante en el que aún cree que trabajo. 

Adviento Literup 2018

advientoliterup

Las chicas de Literup organizaron una competición navideña de microrrelatos. Consistía en escribir uno al día, del 1 al 25 de diciembre, incluyendo la palabra indicada en el calendario y con el número de caracteres limitado. Me animé a participar en Twitter y he reunido aquí todas mis participaciones:

1. Siempre dije que reconocería su sonrisa en cualquier sitio, y lo hice a pesar de la oscuridad de aquel portal y de que le faltaran la mayoría de los dientes. Le pedí que viniera conmigo. Me miró y sus ojos no eran los mismos. No me reconoció. Seguir leyendo