La cueva del Dragón

cyprus-3397232__340

LA CUEVA DEL DRAGÓN

—Recuérdame por qué he venido contigo… —Ángel apenas podía seguir el ritmo de su hermana.

—Porque eres mi hermano mayor y tienes la errónea idea de que no sé cuidar de mí misma y debes hacerlo tú.

—Sara, entrar en una cueva que lleva más de ochenta años cerrada y de la que nadie en el pueblo quiere contar nada no parece un acto de responsabilidad.

—No es que no quieran, es que no saben. —La joven encendió la linterna frontal y Ángel la imitó. En breve se adentrarían lo suficiente como para que no entrara luz del exterior—. No queda nadie vivo de cuando la cerraron.

—¿Cómo que no? ¿Y el abuelo? Seguir leyendo

Anuncios

En blanco

headache-1910649__340

EN BLANCO

Jon salió de su despacho. Miraba al suelo y se frotaba la frente con una mano. Con la otra cerró la puerta y se apoyó en ella. Ali, su mujer, se acercó y le acarició el hombro. Él levantó la cabeza y dejó expuestos unos ojos rojos y apagados, unas profundas ojeras y unas cuantas arrugas más que una semana antes.

—Ven a la cocina conmigo, he preparado té con limón —le dijo Ali con suavidad.

Jon giró la cabeza de lado a lado. No parecía sentir el roce de la mano de su mujer ni el cariño de su voz.

—¿Por qué me pasa esto ahora? ¿Por qué? —Una angustia apenas contenida desafinaba sus palabras.

—No te martirices más. Es algo normal. Has tenido suerte de que hasta ahora no te haya ocurrido. Piensa en otra cosa y verás como enseguida superas esta mala racha. Seguir leyendo

La bruja y el disco de Sabina

records-978813__340

LA BRUJA Y EL DISCO DE SABINA

Aquel martes era el primer día de mis vacaciones. A media tarde decidí que no podía pasar el día entero en casa y salí a dar un paseo por el barrio. Callejeando descubrí que habían abierto una tienda de discos, en el local donde hasta hacía pocos meses hubo una charcutería. La Diskería, se anunciaba en letras verdes sobre fondo amarillo. Empujé la puerta y entré mientras escuchaba un chirrido.

Me gustó mucho cómo habían decorado el interior: las paredes pintadas en color verde pistacho y los discos ordenados en estanterías de madera. Al fondo, tras el mostrador, me saludó una joven. Llevaba una camiseta de Kiss, tenía mechas moradas en su larga cabellera morena y los labios pintados de negro. Le devolví el saludo y me disponía a curiosear cuando la oí preguntar: Seguir leyendo

El poeta

i-am-a-student-1412778_960_720

EL POETA

Ese catorce de febrero Carlitos llegó el primero a clase. Dejó un sobre rosa en la mesa de la profesora y se sentó en su pupitre, en la tercera fila. Se dio cuenta de que lo había puesto al revés; se levantó a toda prisa para darle la vuelta y que quedara hacia arriba lo que había escrito: «Para la señorita Elo». Regresó a su pupitre justo cuando sus compañeros comenzaban a entrar. Seguir leyendo

Inocencia a prueba de bombas

inundaciones

INOCENCIA A PRUEBA DE BOMBAS

Sara observa a su hijo correr hacia la tienda de campaña, su hogar desde hace meses. No esquiva los charcos. «Este niño, ahora tendrá que estar dentro hasta secarse». Sufre al verlo en sandalias con este temporal. Les robaron las maletas en verano, al bajar del barco en que cruzaron el maldito mar que se tragó a su marido y a su hija pequeña. Por suerte le donaron unos calcetines. El pequeño llega hasta ella colorado y con una gran sonrisa.

—¡Mamá! Junaid dice que pronto será Navidad.

—Sí, cielo, pero…

—¿Crees que los Reyes Magos me traerán unas botas?

Microrrelato realizado para el taller de escritura de Literautas de diciembre.

Requisitios: máximo 100 palabras y que aparezca la palabra «navidad».

Reto opcional: incluir también las palabras «sandalia» y «barco».

I’m a believer

gas-station-2753736__340

I’M A BELIEVER

Cuando conseguí el trabajo en la gasolinera pensaba que iba a ser diferente. Creía que pasaría mi turno entretenida llenando depósitos, vendiendo artículos y dando indicaciones. Me había hecho a la idea de que vería pasar a mucha gente y charlaría animada y desenfadadamente con ellos. Y sí, hablo con los clientes… cuando vienen. Uno cada dos horas, como mucho.

Seguir leyendo

Adela

family-2609525__340

ADELA

Era más que un simple robot aspirador; mientras absorbía pelusas y polvo se podían oír coplas, un recopilatorio de Serrat o la radio. Fue el último regalo que Cosme le hizo a Adela. Desde que se mudó, ya jubilada, a un piso en un pequeño pueblo, Cosme no había escatimado en atenciones hacia ella. Vivían puerta con puerta y no pasaba un día sin que se vieran.

A Adela le gustaba aquel hombre de mirada tierna, voz suave y mente ingeniosa, pero no en sentido romántico. La primera vez que apareció con un regalo, un microondas reconvertido a pecera, lo rechazó para no darle falsas esperanzas, pero Cosme se disgustó tanto que al final lo aceptó. Dejó claro que no podía ofrecerle más que una amistad, y él contestó que a esas alturas con una buena compañía se conformaba.

Seguir leyendo

INMOVILIDAD

rose-557692_960_720

INMOVILIDAD

Susana esperaba despertar en cualquier momento. Aquello solo podía ser un sueño, o mejor dicho, una pesadilla. Era incapaz de mover ni una articulación, y no sabía si no podía ver o era abrir los ojos lo que no conseguía. Intentaba hablar pero tampoco su boca realizaba ningún movimiento.

Desconocía cuánto tiempo llevaba así, pero se le antojaba una eternidad. La angustia iba arrasando con todo resto de paciencia que pudiera aún conservar. Respiraba con rapidez y tenía la sensación de que sus pulmones no se llenaban por completo.

Seguir leyendo

EL MENTIROSO

alcohol-2023907__340

EL MENTIROSO

Ocurrió un día de mediados de abril; buscaba una tienda de disfraces en un barrio de la periferia. Me habían dicho que allí vendían los complementos más originales de toda la ciudad, y  necesitaba un antifaz muy especial para la fiesta de ese sábado de mi amiga María. Cada año organizaba una variando el complemento; pelucas, sombreros, gafas… Este tocaban máscaras y yo quería deslumbrar.

Andaba desorientada por calles desconocidas, intentando orientarme con el GPS del móvil, cuando oí un estruendo y en cuestión de minutos el cielo se tornó gris amenazante. Con razón ya que no pasó mucho tiempo antes de que comenzaran a caer piedras de hielo de tamaño considerable.

Seguir leyendo