La vecina

microrrelato Luna Paniagua

Imagen de coombesy en Pixabay

Aunque siempre me daba un caramelo de jengibre cuando subíamos en el ascensor, no me gustaba encontrármela. Creo que las arrugas de su cara me daban grima. Vivía en el quinto y ya era vieja cuando yo era niño. Mi hermana y yo la llamábamos la Dinosaurio a pesar de las regañinas de mi madre.

El día que vi su esquela en el portal no sentí nada. Sin embargo, al entrar en el ascensor un fuerte olor a jengibre penetró en mis entrañas y se me clavó como una daga. Ahora siempre subo por las escaleras; aun así, la extraño.

Relato para el taller de escritura de Literautas de junio. Requisito: microrrelato de cien palabras como máximo y de tema libre. Reto opcional: incluir en el texto las palabras daga, ascensor y dinosaurio.

 

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Cuenta la leyenda

Escribir jugando, El blog de Lídia

Cuenta la leyenda que, en el solsticio de verano, las calles se llenaban de ruido y movimiento. Decenas, centenas, quizás millares de pequeños humanos, liberados de sus quehaceres escolares, corrían como gacelas, saltaban como ranas, reían como hie… como inocentes crías o chapoteaban como patos. Dicen los más viejos que desafiaban al bochorno del día con la frescura de su candidez y a la oscuridad de la noche con la luz de sus miradas.

Ahora, apenas algunos abandonan sus moradas. Se les puede observar muy juntos, encorvados sobre sus artilugios endemoniados. Nadie ha conseguido nunca distraerlos. ¿Te atreves a intentarlo?

Microrrelato para el reto Escribir jugando de junio del blog de Lídia. Requisitos: Seguir leyendo

Cuatro décadas

Escribir jugando, El blog de Lídia

Camino hacia casa, pensativa. No me extraña que nadie me haya felicitado hoy, en mi cuarenta cumpleaños; mis seres queridos se han ido y paso por la vida sigilosa como una gata. Mi existencia no servirá para escribir un libro…

Giro la llave en la cerradura, tres vueltas, y entro en mi hogar. Una corriente fría me acaricia la nuca y las luces se encienden. «¡Feliz cumpleaños!». No puedo creerlo, están todos: mis padres, primos, abuelos, hasta los tíos del pueblo. Algunos no tienen muy buen aspecto… qué importa, ¡están aquí! ¿Quién dijo que los fantasmas no existen?

Microrrelato para el reto Escribir jugando de abril del blog de Lídia. Requisitos:

  • Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer la imagen del dado: un libro.

reto abril

Reto opcional: que la historia contenga el número 40.

FELICITATS, LÍDIA!!!!

Volver a empezar

volver a empezar

El último día de vacaciones lloré un montón. Se acababan los días de baños en el mar, castillos de arena y helados en la merienda. Ya no podría dormir lo que quisiera ni estar en la calle hasta el anochecer.

A la mañana siguiente no podía moverme de la cama. Remoloneé todo lo que pude, aguantando el zarandeo y los gritos cada vez más altos de que fuera ya a la cocina. Pero, al final, tuve que levantarme a ponerle el desayuno a la ansiosa de mi hija.

Ni lágrimas ni olvido

prisión franquista mujeres Guipúzcoa

Imagen de Indalecio Ojanguren

NI LÁGRIMAS NI OLVIDO

Ya sé lo que piensas: que lloro porque tengo miedo a la muerte, ¿a que sí? Es normal que te lo parezca, al fin y al cabo soy un viejo de 85 años que ya no puede ni levantarse de la cama para hacer sus necesidades. Pero no. No me asusta morir; al contrario, cuando el Señor decida llevarme a su lado, por fin mi conciencia se acallará. Bueno, el Señor o lo que sea, yo ya no sé ni qué creer. No me mires con esa cara, no son delirios de un viejo chocho. Si quieres, te cuento lo que me ocurre. ¿Sí? Muy bien, supongo que tienes tiempo. Espero tenerlo yo también… Sin embargo, antes de empezar, prométeme una cosa: que no te lo guardarás para ti solo. Haz que España lo sepa. No lo olvides. Seguir leyendo

Esperanza a pie de pista

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ESPERANZA A PIE DE PISTA

Hacía casi treinta años que no venía a este lugar. Recuerdo que me sentaba entre los primeros árboles del bosque; en verano me daban sombra y en invierno me protegían del gélido viento. Cada día me pasaba así horas, con una flor roja en la mano, su preferida, con la esperanza de que ella bajara de alguno de los aviones que veía aparecer de entre las nubes y aterrizar. Nunca lo hizo, ¿cómo iba a poder? Ingenuo yo, y desatinado mi pobre padre cuando me dijo que mamá se había ido al cielo.

Microrrelato para el reto Escribir jugando de febrero del blog de Lídia. Requisitos:

  • Crea un microrrelato o poesía (máx 100 palabras) inspirándote en la carta.
  • En tu creación debe aparecer la imagen del dado: un bosque.

retofebrero

Reto opcional:

  • Que en la historia aparezca una pista de aterrizaje.

retopfeb

Menú del día

micro pobreza

MENÚ DEL DÍA

Cada día salgo de casa a la una del mediodía. Recorro la ciudad, contenedor tras contenedor. Al caer la noche vuelvo a mi hogar. Mi mujer y mi hijo me aguardan, expectantes por saber qué hay de cena. Si ha habido suerte, sobrará para la comida del día siguiente.

Miro a mi niño mientras devora unos trozos de filete y lo que se ha podido salvar de una pera pasada. Me pregunto qué pensará dentro de un tiempo, cuando se dé cuenta de que lo que come no son las sobras del restaurante en el que aún cree que trabajo. 

Adviento Literup 2018

advientoliterup

Las chicas de Literup organizaron una competición navideña de microrrelatos. Consistía en escribir uno al día, del 1 al 25 de diciembre, incluyendo la palabra indicada en el calendario y con el número de caracteres limitado. Me animé a participar en Twitter y he reunido aquí todas mis participaciones:

1. Siempre dije que reconocería su sonrisa en cualquier sitio, y lo hice a pesar de la oscuridad de aquel portal y de que le faltaran la mayoría de los dientes. Le pedí que viniera conmigo. Me miró y sus ojos no eran los mismos. No me reconoció. Seguir leyendo

Difícil decisión

difícil decisión

DIFÍCIL DECISIÓN

Una gota de sudor se desliza desde mi frente mientras observo el panel de mandos de la condenada máquina. No estoy seguro de haber elegido la opción adecuada, y un error podría ser funesto. Me palpitan las sienes y por encima del ruido del fuerte latido de mi corazón escucho, desde dentro de mi cabeza, a mi madre rogándome que no lo haga, que piense con la cabeza, sea un buen hijo y me quede a su lado. No le hice caso. Ni sus lágrimas me detuvieron; fui capaz de mirarla a los ojos y decirle que la decisión estaba tomada y nada me detendría.

Y ahora estoy aquí, indeciso, tembloroso, amedrentado. Quisiera dejar de ser un hombre de cuarenta y cinco años y volver a ser un niño y estar junto a ella, que me siente en su regazo, me abrace y me diga que todo ha sido una pesadilla y a su lado no me pasará nada malo. Pero ya no puedo volver atrás. Seguir leyendo

Vuelta al hogar

VUELTA AL HOGAR

Caminamos por la nieve hasta mi antigua casa, por primera vez me atrevo a acercarme. De pie frente a la puerta, ahora cerrada con una cadena, recuerdo aquella fatídica noche en que mi familia fue decapitada. Jon, mi novio, me pregunta si quiero entrar. Contesto que no con la cabeza y salgo corriendo. Piensa que tengo miedo y acierta, aunque no en la causa: no quiero que lo que me poseyó aquella noche lo vuelva a hacer estando con él.

Reto: 5 líneas de Adella Brac. Diciembre: cadena, primera y casa. Opcional: que aparezca un paisaje nevado.